domingo, 17 de enero de 2016

Día 100. Cuerpo como uno e igual

Me ha costado llegar a este día. No he tenido la suficiente perseverancia para caminar mi blog día a día.Pero quiero hacerlo, quiero escribir todos los días!!

Algo que veo que se me ha complicado ha sido una continuidad en caminar un punto. Como he visto tantas cosas abrirse, sobretodo al principio, escribía de muchas cosas a la vez, y así no veía que llegara a aclarar las cosas para mí.

Sin embargo, a medida que he caminado este proceso escribiendo, compartiendo, hablando, veo que he conseguido mejorar un poquito en por ejemplo eso de escribir sobre algo en específico hasta tener claro cómo solucionarlo, y qué estoy permitiendo que exista al vivir de cierta manera.

Que me está limitando para completar mis trabajos, tareas, proyectos? Una de esas cosas es la petrificación, me veo con miedo de moverme, de andar hacia adelante, de continuar. Me veo quieta pero inestable, porque es como si me parara en arenas movedizas donde lo que se mueve bajo mis pies es el tiempo y yo estoy en un estado de no poder movilizarme.

Me perdono a mí misma por aceptar y permitirme a mí misma inmovilizarme y no completar mis trabajos, tareas, proyectos, deberes, por sentirme estancada y sentir que tengo mucho que hacer y podría empezar por cualquier cosa, pero sentirme físicamente estancada porque siento que mi cuerpo no sabe moverse, sin ver que no estoy moviéndome como una e igual a mi cuerpo.

Me perdono a mí misma por aceptar y permitirme a mí misma participar en felicidad energética de estar sola en casa porque tengo tiempo para hacer mis cosas, y en ello, quedarme petrificada de miedo de estar esperando el momento en que ya no estaré sola, y estar preparada por si llega alguien en cualquier momento y creer que tengo que mostrarme como una persona organizada, quieta, es decir, que si llega alguien no note que yo haya bailado o sudado o hecho ejercicio, o hecho perdón a mí misma en voz alta, o que haya estado oyendo música, o pintando, o dibujando, o moviendo las cosas de un sitio a otro. Sin ver que ahí me estoy produciendo un estado físico de estrés por pensar que tengo que mostrarme de determinada manera ante los demás, como alguien muy tranquilo, juzgando mi cuerpo y el sudor, juzgando mis movimientos físicos y juzgando como uso las cosas del entorno, ya que veo que me he separado de lo físico y que tengo paranoia de que otros vean que me muevo y hago cosas físicas con mi cuerpo.

Me comprometo a mí misma a moverme en lo físico con todo lo que quiera y tenga que hacer que sea lo mejor para mí y para el mundo, como por ejemplo si quiero bailar, me muevo para bailar, así esté sola, acompañada, o sola pero que sepa que alguien va a llegar. Como cuando quiera o tenga que tocar guitarra, pintar, dibujar, cantar, perdonarme a mí misma, escribir, mover los objetos de un lado para otro, expresarme en lo físico y con los objetos del entorno, lo hago apoyándome del respiro para trascender la resistencia y el miedo y la paranoia de hacer cosas con mi cuerpo.

Me perdono a mí misma por aceptar y permitirme a mí misma tener miedo de mover mi cuerpo en mi entorno y cerca a personas por temer que mi cuerpo y los olores y sonidos que hago generen en los demás reacciones mentales, como emociones, sentimientos, deseos, miedos, pensamientos, ideas, etc.

Me perdono a mí misma por aceptar y permitirme a mí misma participar en miedo de que otros piensen que soy bonita físicamente, por temer gustarles, sobretodo a personas como familiares o personas mayores, creyendo que debo mostrarme poco atractiva para evitar que otros sientan deseos. Me doy cuenta de que soy yo creando ese miedo por haber permitido esos pensamientos dentro de mí cuando miro imágenes ya sea mi imagen o imágenes de otros, con lo que:

Me perdono a mí misma por aceptar y permitirme a mí misma tener pensamientos de deseo hacia imágenes de otros y hacia mi imagen.

Así mismo, me perdono a mí misma por aceptar y permitirme a mí misma querer esconder mi cuerpo de los demás para no generar reacciones en los demás, sin ver que soy yo quien generó esas reacciones en mí y quien temo ver esas reacciones, lo cual veo que estoy proyectando en otros para no tener que encarar mi responsabilidad para yo misma ver las reacciones que tengo yo, hacia mi cuerpo, hacia mi imagen, hacia mi movimiento, hacia mi.

Me perdono a mí misma por aceptar y permitirme a mí misma tener reacciones hacia mi cuerpo cuando: suda, cuando tengo líquidos saliendo por mi nariz, orejas, poros, cuando mi cuerpo huele, cuando mi cuerpo hace sonidos, cuando mi cuerpo se ve de ciertas maneras ante el espejo, y me doy cuenta de que no me he perdonado a mí misma aún por eso y por las memorias que tengo de momentos en que he juzgado a mi cuerpo, y que he proyectado en otros esas reacciones que he tenido.


Me perdono a mí misma por aceptar y permitirme a mí misma juzgar y culpar a personas que me rodean por como yo tengo reacciones hacia mí misma, hacia mi cuerpo, y pensar que ellos son quienes tienen esas reacciones acerca de mi, en lugar de en honestidad conmigo misma ver que yo he creado esas reacciones acerca de mí y hacia mi cuerpo y hacia quién soy, y por tanto,

Me comprometo a mí misma a tomar responsabilidad por las reacciones que tengo hacia mí misma y hacia mi cuerpo en lugar de proyectar esas reacciones en los que me rodean.

Me perdono a mí misma por aceptar y permitirme a mí misma juzgar mi cuerpo cuando genera fluidos, olores y sonidos, por tener reacciones de miedo a que dirán los demás de mí, y por haber permitido el pensamiento de "qué asco" ante esos fluidos, olores y sonidos de mi cuerpo.

Me comprometo a mí misma a agradecer a mi cuerpo como uno e igual a mí que estoy aquí y tengo esta vida para corregirme a mí misma y tomar responsabilidad.

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